Jeria nació el 16 de julio de
1886, hija de Mauricio Jeria y María Gómez. Su padre se desempeñó como agente
de policía y ayudante del Primer Juzgado del Crimen de Valparaíso. Fue socio
accionista en las agrupaciones obreras de Valparaíso "Centro
Balmaceda" y la Sociedad "Razón y Justicia" (Valle, Isabel.
"Una de tantas. Trayectoria vital de una luchadora social en los albores
del siglo XX en Chile". Mora. Número 22, 2016, p. 9).
En 1905, Carmela Jeria
trabajaba en la Imprenta Gillet, "ubicada en la calle Urriola 16, en el
límite del Cerro Alegre", en Valparaíso (Ríos Palma, p. 114), lugar en el
que se desempeñaba como tipógrafa aproximadamente desde los 16 años. A partir
de su trabajo en el taller de imprenta, "se instruyó en muchas
áreas", como era usual entre los tipógrafos, que "suelen ser
considerados los obreros más instruidos dada su labor de composición que les
obliga a leer e inspeccionar cada una de las publicaciones que pasan por sus
manos, combinando el trabajo físico con el intelectual" (Ríos Palma, p.
91-92).
Jeria fundó La Alborada en
septiembre de 1905 en la ciudad de Valparaíso, cuando tenía 19 años, medio
orientado al mundo obrero en general y a las mujeres "obreras propiamente
tales, definidas por Carmela como 'vejadas trabajadoras'" (Illanes, María
Angélica. "La mujer alborada: una expresión de feminismo popular (inicios
del siglo XX)". Nuestra historia violeta. Feminismo social y vidas de
mujeres en el siglo XX: una revolución permanente. Santiago de Chile: LOM
Ediciones, 2012, p. 15). En este periódico se reunieron otras voces líderes de
organizaciones del mundo obrero, como fue el caso de Esther Valdés y Eloísa
Zurita Arriagada (1875-1941).
En La Alborada, Jeria escribió
la mayor parte de los editoriales, en los que dio informaciones relativas al
funcionamiento del periódico e hizo rectificaciones o aclaraciones de artículos
publicados en él; además, dio cuenta de actividades de organización obrera a lo
largo del país e hizo conocer su pensamiento respecto de las necesidades de
trabajadores y trabajadoras. Así, por ejemplo, en 1905, se refirió a las
sociedades de socorros mutuos, colectividades que aunque creía relevantes,
consideraba que era tiempo de que profundizaran en su labor, no limitándose a
atender a los enfermos, auxiliar a los trabajadores en los funerales o elegir
sus representantes. Jeria creía que debían encaminarse hacia la
"instrucción", por lo que propuso la fundación de escuelas
proletarias laicas, diurnas o nocturnas, ya que "mientras mayor número de
escuelas existan, donde el obrero vaya a nutrir su inteligencia, menor será el
número de ignorantes y de humillados y más fácilmente escalaremos el sendero
que nos llevará a la cúspide de nuestras sublimes aspiraciones" (Jeria,
Carmela. "Las Sociedades de Socorros Mutuos". La Alborada. Año 1,
número 10, Valparaíso, primera quincena de marzo de 1906, p. 1).
Además del editorial, Jeria
firmó textos con el seudónimo "Silvana" (Valle, p. 15). En casi todos
los números del primer año de La Alborada, aparecieron estos artículos en los
que solía informar acerca de actividades relacionadas con mutuales, huelgas y
manifestaciones obreras. También publicó otras composiciones de carácter
literario, como "Confidencia" y "De noche", que aparecieron
en noviembre de 1906, cuando el periódico se publicaba en Santiago, ciudad a la
que Carmela Jeria, junto a su madre, habían emigrado tras el terremoto ocurrido
en Valparaíso el 16 de agosto de 1906 (Ríos Palma, p. 94).
Respecto de sus relaciones con
el mundo sindical y político, Carmela Jeria participó en la Sociedad de Obreras
N° 1 de Valparaíso, fundada el 20 de noviembre de 1887 (Illanes, p. 14) y
estuvo vinculada con círculos cercanos al Partido Demócrata Doctrinario, "autoidentificado
como partido obrero y estrechamente vinculado con grupos anarquistas durante
esta época extremadamente conflictiva del movimiento obrero en Chile"
(Hutchison, Elizabeth. "El feminismo en el movimiento obrero chileno: la
emancipación de la mujer en la prensa obrera feminista: 1905-1908".
Proposiciones. Volumen 21, diciembre, 1992, p. 34).
La vinculación de Jeria y La
Alborada con el Partido Demócrata se dio en particular con Luis Emilio
Recabarren (1876-1924) y Ricardo Guerrero, por intermedio de la imprenta La
Reforma, donde continuó con la publicación de La Alborada en Santiago:
"Carmela mantendrá una estrecha relación con la imprenta y con el
periódico La Reforma del propagandista Luis Emilio Recabarren y participará
activamente en el equipo de ambos periódicos: en La Alborada, siempre como
directora y en La Reforma como parte del equipo administrador del
periódico" (Ríos Palma, p. 94). Por su parte, Ricardo Guerrero fue uno de
los fundadores del Partido Obrero Francisco Bilbao en 1898 (Segall, Marcelo.
Desarrollo del capitalismo en Chile: cinco ensayos dialécticos. Santiago de
Chile: Del Pacífico, 1853, p. 310) y colaborador frecuente de La Alborada,
durante el periodo en el que ya pertenecía al Partido Demócrata.
En 1905, Jeria participó como
delegada en el Congreso Obrero Social, en particular, en su cuarta reunión,
desarrollada en Chillán. En La Alborada, indicó que su asistencia a este evento
le significó el despido de su trabajo como tipógrafa. Jeria deseaba aprovechar
la instancia para cubrir el congreso y también para dejar instaladas agencias
de su periódico en los lugares que iba a visitar. Al solicitar permiso, el
administrador de la imprenta le hizo escoger entre "su negocio" -La
Alborada- y su trabajo; optó por continuar con el periódico. Comentó en el
medio que "con más sacrificios, sí, mantendré esta hoja, pero en mi alma
experimento la íntima satisfacción de estar en la lucha y ayudar de una manera
modesta, exigua si se quiere, a mis hermanos los proletarios" (Jeria, Carmela.
"Hoja de Laurel". La Alborada. Año 1, número 2, Valparaíso, quincena
de octubre de 1905, p. 1).
En mayo de 1907, Jeria
participó como una de las oradoras en la conmemoración del día del trabajo. En
este mismo mes apareció el último número de La Alborada. Se ha indicado que una
posible razón de este término pudo deberse a una "rápida sucesión de
tragedias familiares" en la vida de Carmela Jeria, pues "tenía a su
madre enferma, pronta a morir (lo haría el 3 de agosto de 1907) cuando apenas
había pasado el tiempo desde la muerte de su padre" (Valle, p. 11). Luego
del término de La Alborada, Jeria colaboró en La Palanca con un artículo en
elogio a la Asociación de Costureras por su segundo cumpleaños y el texto de
corte literario "Tarde de invierno".
Con posterioridad a su
participación en La Alborada y La Palanca, los datos de la vida de Carmela
Jeria son escasos. Se ha indicado que sus filiaciones políticas se acercaron a
grupos anarquistas hacia la primera década del siglo XX, pues su nombre apareció
en medios periódicos de esta corriente, como fueron La Batalla, La Protesta y
Luz y vida. En relación con su entorno familiar, se casó con Manuel Schuman
Hasin, ciudadano libanés "refugiado de la Primera Guerra Mundial que llegó
a la Argentina y cruzó luego la cordillera a pie para instalarse finalmente en
Chile". Con él, viajó "de campo en campo por el país vendiendo las
telas que este importaba desde sus tierras". Si bien vivió de forma
itinerante, Jeria continuó trabajando en imprentas como tipógrafa y
linotipista, entre ellas, la imprenta Eros en Santiago, hacia 1950 (Valle, p.
11-14).
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